domingo, 2 de febrero de 2014

Un cambio de mirada.

Es alucinante como en nueve horas tu mundo puede dar un giro de 180º. De repente, estás en tu casa, tranquila, tomando el café de la mañana, y a las 14:00 horas de ese mismo día, estás en un lugar a 6.000 kilómetros de donde has desayunado, no conoces a nadie y tienes que quedarte a vivir allí, lejos de lo conocido.
Hay personas que no aceptan los cambios o no los dejan llegar, personas que prefieren tener una vida llena de monotonía. Gente que no cambiaría de peinado ni de periódico.
En mi opinión los cambios siempre son fructíferos, que del cambio se aprende, que lo nuevo no es malo ni bueno, que es simplemente nuevo.
Lo más fácil en esta situación sería concentrarse en el presente, aprovechar el momento y hacerlo lo mejor posible. Porque el futuro no existe, ya que aún no ha pasado, y el pasado es intocable, lo único que podemos mejorar y disfrutar es el presente.

Así que eso haré. Disfrutar del presente y aprender. Siempre aprendiendo, esa es la clave.

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